Historia General de Chile (1536-2006)
La conquista española de Chile comenzó en 1536-37 cuando las fuerzas encabezadas por Diego de Almagro se adentraron en la región hasta las riberas del Río Maule. No encontrando ni una civilización sofisticada ni oro, los españoles retornaron al Perú. Las desalentadoras nuevas llevadas por los hombres de Almagro disuadieron posteriores intentos de exploración y conquista hasta 1540-41, cuando Pizarro entregó a Pedro de Valdivia un permiso para conquistar y colonizar la región. Valdivia fue acompañado por cerca de 150 expedicionarios, incluyendo su compañera, Inés de Suárez (la única mujer española en la expedición). Este grupo entró a Chile en las postrimerías de 1540 y fundó Santiago (la capital de Chile) el 12 de febrero de 1541.
A comienzos del siglo 19 la lejana colonia fue también afectada por los acontecimientos que se desarrollaban afuera de sus fronteras. Los más significativos fueron el logro de la independencia de las trece colonias estadounidenses, la independencia de Haití y la Revolución Francesa junto con la incapacidad de España para defender sus colonias en América.
La invasión de Napoleón a España en 1808, dejó a Chile y las otras colonias españolas libradas a sus propios recursos y permitió los primeros pasos hacia la autonomía y el autogobierno. En Chile la primera acción hacia la independencia fue realizada el 18 de septiembre de 1810 cuando los más influyentes vecinos de Santiago se reunieron en un Cabildo Abierto. Este cabildo aceptó la renuncia del Gobernador y en su lugar fue elegida una junta de gobierno.
Después de un período de guerra con España el 12 de febrero de 1817 las fuerzas patriotas derrotaron a las realistas en la batalla de Chacabuco. O'Higgins fue proclamado Director Supremo de Chile declarándose la independencia de España un año más tarde, el 12 de febrero de 1818.
La derrota decisiva de España en el territorio continental de Chile (España mantuvo la isla de Chiloé hasta 1826) llegó con la batalla de Maipú en las afueras de Santiago el 5 de abril de 1818.
El período entre 1823-30 presentó una gran agitación social, turbulencia política, desorden económico y creciente criminalidad. Sucesivos gobiernos fueron incapaces de poner orden y se produjo un divorcio entre la oligarquía y el ejército.
Durante los años que van de 1831 a 1871, y dado un pacto en el sector social dominante, las instituciones políticas fueron definitivamente establecidas. Diego Portales jugó un importante rol en este fenómeno. Una nueva Constitución, que creó un gobierno fuerte e impersonal, se estableció en 1833 y ella permaneció en vigencia hasta 1925. El establecimiento de esta nueva estructura política dio una impresionante estabilidad a Chile.
Desde 1831 a 1871 Chile vivió el período conocido como "los decenios", con los Presidentes Joaquín Prieto, Manuel Bulnes, Manuel Montt y José Joaquín Pérez quienes fueron elegidos por períodos consecutivos de cinco años. Estos gobiernos se dedicaron a desarrollar la economía y reestablecer el equilibrio financiero del país. El descubrimiento de oro en California (1848) y en Australia (1853) aseguró al trigo chileno vastos mercados. Al mismo tiempo, la producción de plata y cobre se elevó en respuesta a la demanda europea incrementando, de esa forma, la riqueza del país. El consiguiente desarrollo económico ayudó a superar los desacuerdos políticos y contribuyó a consolidar la paz de la naciente república.
La estabilidad política y la prosperidad económica abrieron el camino a la modernización. La construcción de los primeros ferrocarriles, nuevos caminos y el mejoramiento de los puertos se unieron al desarrollo de la educación. La Universidad de Chile fue fundada e investigadores extranjeros se reclutaron para desarrollar los conocimientos geológicos, botánicos y económicos. El desarrollo del comercio atrajo numerosos empresarios extranjeros (británicos, franceses y estadounidenses) quienes dominaron la importación y exportación de productos.
El incremento de la riqueza favoreció especialmente a la oligarquía y a los sectores mercantiles extranjeros lo que también contribuyó a la diversificación de la clase gobernante. El desarrollo de la producción minera en el norte y de la agricultura en el sur crearon nuevas fortunas, cuyos propietarios prontamente hicieron su entrada en el mundo de la política.
Desde 1879 hasta 1883 Chile mantuvo una guerra contra Perú y Bolivia. Algunas acciones tomadas contra la población y empresarios chilenos en la región salitrera de Antofagasta (en ese entonces boliviana) causaron la intervención del ejército chileno. Después de algunos años de guerra Chile derrotó al ejército Perú-Boliviano y anexó las provincias de Antofagasta y Tarapacá.
En 1891 Chile experimentó una sangrienta guerra civil. Este conflicto comenzó como una lucha política entre el Presidente José Manuel Balmaceda (1886-1891) y el Congreso Nacional. El Congreso repetidamente obstruyó las iniciativas de Balmaceda y, a su vez, el Presidente no aceptó las prerrogativas del Parlamento. La posición del Poder Legislativo fue apoyada por la marina y en el lado de Balmaceda se alineó el ejército. Las fuerzas que apoyaban al Presidente fueron derrotadas y éste se suicidó el último día de su mandato constitucional. La victoria parlamentaria tuvo un profundo impacto en la historia política y constitucional chilena. El régimen parlamentario fue impuesto y desde entonces y hasta 1925 la Legislatura tuvo predominancia sobre el Ejecutivo.
El período entre 1891 y 1920 fue de intensa actividad política produciéndose la formación de nuevos partidos políticos y grupos sociales que expresaron los intereses de las clases media y baja. El desarrollo de una burocracia del estado y el crecimiento de los ferrocarriles y el comercio, favorecieron la formación de grupos sociales urbanos, escasamente vinculados a la oligarquía terrateniente y crecientemente concientes de su poder político.
En la década siguiente a la Primera Guerra Mundial la caída de las ventas de salitre y una creciente inflación alimentaron el descontento de la clase media y los sectores populares. Ellos apoyaron la elección del reformista Presidente Arturo Alessandri Palma en 1920. Cuando el Parlamento bloqueó sus iniciativas el descontento se extendió por la oficialidad del ejército mayoritariamente proveniente de las capas medias. Estos oficiales intervinieron en 1924 para obligar al Parlamento a aprobar las reformas sociales. Alessandri renunció posteriormente pero los militares le trajeron de vuelta al poder en 1925. Ese mismo año el ejército respaldó el intento de Alessandri por establecer una nueva Constitución, la cual rigió la vida política del país hasta 1973. Esta Carta estableció un régimen presidencial, la separación de poderes entre el estado y la Iglesia Católica y codificó una nueva legislación social y laboral.
La depresión mundial de 1929 impactó profundamente en la economía chilena. El país fue forzado a disminuir sus importaciones lo cual a su vez redujo la producción nacional. Los ingresos disminuyeron y el gasto público creció. Esta situación provocó inestabilidad política hasta 1932.
El descontento de los trabajadores y especialmente de las capas medias se manifestó nuevamente en la elección presidencial de 1938. El candidato del Partido Radical, Pedro Aguirre Cerda (1938-41), triunfó con el apoyo de una coalición izquierdista. Su triunfo de debió al apoyo forjado por el Frente Popular que incluyó a los partidos Radical, Socialista y Comunista. El programa de gobierno de Aguirre Cerda incluyó medidas para aumentar la producción industrial. La Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) fue creada en 1939 para desarrollar la industria nacional, disminuir las importaciones y de este modo reducir el déficit comercial principalmente de productos de consumo y bienes intermedios.
Después de Aguirre Cerda la Presidencia fue ocupada por Juan Antonio Ríos, Gabriel González Videla y Carlos lbáñez del Campo. En 1949 el voto fue otorgado a las mujeres expandiéndose el electorado de 631.257 ciudadanos en 1946 a cerca de 1.000.000 en 1952.
Ibáñez fue sucedido por el hijo de Arturo Alessandri Palma, Jorge Alessandri Rodríguez (1958-64), quien ganó en 1958 con el apoyo de los partidos derechistas Conservador y Liberal. Para satisfacer las demandas populares sin alterar profundamente las estructuras sociales, Alessandri lanzó un programa de obras públicas que ayudó a absorber la fuerza de trabajo desempleada. Al mismo tiempo, trató de reducir la alta tasa de inflación (cerca de 60-70 por ciento anual), aumentar la productividad reduciendo impuestos a las empresas y expandir el crecimiento industrial estimulando el mercado interno a través del gasto público. No obstante estas ambiciosas metas, el gobierno de Alessandri tuvo poco éxito en su logro. Hacia el final de su gobierno los partidos de derecha estaban tan debilitados que su fuerza electoral había disminuido prácticamente a la mitad.
El descontento popular ayudó a reanimar los partidos de izquierda Socialista y Comunista produciéndose una paralela pérdida de electorado en los sectores de derecha. Al mismo tiempo el viejo centro político (Partido Radical) fue desplazado por un nuevo actor político, más ideológico y con menos disposición a formar alianza políticas: el Partido Demócrata Cristiano (PDC).
En la elección presidencial de 1964 el candidato Demócrata Cristiano, Eduardo Frei Montalva, ganó con un 56 por ciento de los votos. El programa de Frei, representado por el slogan "Revolución en Libertad," prometió una serie de reformas para desarrollar el país, aumentar los ingresos de los sectores populares lo que llevaría a un mayor consumo que impulsaría a su vez, un mayor nivel de industrialización. Tras el logro de estos propósitos el gobierno demócrata cristiano instituyó un programa de "Chilenizacion" del cobre, por el cual el estado tomó el control del principal recurso de Chile, adquiriendo un 51% de la propiedad a compañías estadounidenses. Junto con ello impulsó una reforma agraria destinada a reducir las importaciones de productos agrícolas y en el sector rural los salarios aumentaron en 40 por ciento en los seis años del período. Pero también el conflicto político y social se incrementó en aquellos años.
En el mundo bi-polar de los años 50 y 60 el electorado chileno se dividió en tres sectores mutuamente irreconciliables: izquierda, centro y derecha. Ello aisló a cada sector que llegaba al gobierno e impidió la continuidad de cualquier administración gubernamental. De hecho, desde 1952 y hasta 1994 ningún gobierno fue seguido por otro de ideología afín que siguiera las anteriores orientaciones.
Bajo aquellas circunstancias, un grupo de partidos de izquierda formó la coalición denominada Unidad Popular en 1969 y designó a Salvador Allende como su candidato presidencial. Allende ganó las elecciones presidenciales de 1970 y su gobierno buscó establecer un camino que permitiera transitar hacia el socialismo. Para ello se buscó colocar fin al control del capital extranjero sobre los bancos y las compañías mineras del cobre, se expandió la reforma agraria (en 1971 se expropiaron o se "tomaron" más predios que en todo el período gubernamental de Frei) y se persiguió una más igualitaria distribución del ingreso. Las compañías cupríferas fueron nacionalizadas (en julio de 1971 con el apoyo de la oposición) y durante el primer año más de 80 empresas fueron intervenidas por el gobierno. Hacia fines de 1971 virtualmente todo el sector financiero estaba bajo control gubernamental. Debido a la utilización de la capacidad industrial ociosa el gobierno generó una expansión en la demanda que produjo una alta tasa de crecimiento económico en 1971, pero en los años siguientes la situación económica fue empeorándose progresivamente. En 1972 y 1973 la producción industrial no aumentó, hubo profundos desajustes en los mercados de distribución, declinó la inversión privada, se agotaron las reservas internacionales, se expandió incontroladamente la cantidad de dinero en la economía, creció el mercado negro y la presión extranjera, particularmente del gobierno estadounidense, se agudizó. Todos estos factores golpearon fuertemente la economía chilena. Adicionalmente, en este período desapareció el consenso acerca de la validez del sistema constitucional. Todos los aspectos de la vida se politizaron y la política se polarizó. Las graves dificultades económicas y la extrema polarización política en la sociedad chilena de los setenta fueron los antecedentes del quiebre del proceso democrático.
El 11 de septiembre de 1973 las fuerzas armadas derribaron el gobierno de Salvador Allende y eliminaron el régimen democrático. Inmediatamente después del golpe de estado miles de chilenos fueron asesinados y en los meses posteriores fueron tomados alrededor de 80.000 prisioneros políticos. La magnitud de la represión política no continuó en este nivel pero la tortura de personas políticamente sospechosas, el exilio de opositores y aún el asesinato de disidentes continuó en los años siguientes.
Por otra parte, un grupo de economistas educados en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de Chicago ofrecieron a las autoridades gubernamentales una completa reestructuración de la sociedad y economía chilena. Mediante ésta se redujo el tamaño del sector público, se abrió la economía al libre comercio y la inversión extranjera y se permitió la regulación por el mercado de los salarios. Hacia 1980 el estado era propietario de sólo 24 empresas (después de haber tenido 300 en 1973) y en el sector agrario cerca de un tercio de la tierra fue devuelta a sus antiguos dueños. Paralelamente, el estado se retrajo de muchas áreas donde había jugado un importante rol. Un ejemplo de ello fue la previsión social la que fue transferida al sector privado. La apertura del mercado chileno a la competencia extranjera condujo a profundos cambios en la estructura económica nacional, particularmente en el sector exportador.
En 1981 una nueva Constitución fue establecida y finalmente en octubre de 1988 y a través de un plebiscito llamado por el general Pinochet los ciudadanos se opusieron a una prolongación de su gobierno por otros ocho años adicionales. Se abrió de esa forma el camino para la transición a la democracia.
Un año más tarde, en diciembre de 1989, Chile llevó a cabo elecciones democráticas presidenciales y legislativas. El democratacristiano Patricio Aylwin Azócar, líder de la Concertación de Partidos por la Democracia, fue elegido por un período presidencial de cuatro años con el 55% de los votos. El nuevo gobierno tuvo que reforzar el consenso democrático y al mismo tiempo mejorar las relaciones entre civiles y militares, teniendo entre sus manos el candente tema de las violaciones a los derechos humanos realizadas después de 1973. Paralelamente, se enfrentó al desafío de mantener y fortalecer el crecimiento económico mientras buscaba subsanar las profundas desigualdades sociales dejadas por el régimen saliente. El fortalecimiento del consenso democrático fue indudablemente estimulado por el éxito económico (el crecimiento promedio anual fue de 6% por ciento en este período). Los propósitos económicos de la Concertación pueden resumirse en la frase crecimiento con equidad: su programa aceptó el mercado como una realidad insoslayable y acentuó tanto la contención de la inflación como la promoción de las exportaciones.
En diciembre de 1993 Eduardo Frei Ruiz Tagle, encabezando la Concertación de Partidos por la Democracia ganó las elecciones presidenciales con un 58.5% de los votos. Durante su gobierno fueron implementados una reforma educacional, un profundo mejoramiento de la infraestructura del país y la más importante reforma al sistema de justicia realizada en cien años. Entre 1994 y 1997 la economía chilena experimentó un fuerte desarrollo con una tasa anual promedio de 7,8%. En los dos últimos años del período de Frei Chile fue afectado por la crisis de las economías asiáticas y debido a ello el crecimiento económico del período fue finalmente de 5,6% anual.
El 16 de enero del 2000 la coalición gobernante (Concertación por la Democracia) ganó por tercera vez consecutiva una elección presidencial, cuando Ricardo Lagos derrotó a Joaquín Lavín (el candidato de la derecha), 51.32 por ciento a 48.68 por ciento.
Durante la dictadura (1973-1990) Lagos pasó parte de su exilio en los Estados Unidos como profesor visitante en la Universidad de Carolina del Norte. De vuelta en el país, en los 80, encabezó la oposición de izquierda al General Pinochet y condujo al Partido Socialista desde posiciones marxistas a otras de tipo socialdemócrata. Posteriormente, Lagos fue Ministro de Educación de Aylwin (1990- 1994) y Ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Frei.
En enero del 2006 la coalición gobernante (Concertación por la Democracia) gana por cuarta vez las elecciones presidenciales, siendo electa Michelle Bachelet Jeria como la primera Presidenta de Chile.
En el Gabinete Presidente Ricardo Lagos, Michelle Bachelet ocupó la cartera de salud (2000-2002) y de defensa (2002-2004).