La Antártida chilena


Crucero Navegando hacia el Glaciar Marinelli - Claudio Almarza Chile es uno de siete países del mundo, de ambos hemisferios, que han exigido una porción de la Antártida como parte de sus territorio nacional. No obstante, un tratado firmado en 1959 protege al continente y a sus islas periféricas de la explotación mineral y de las pruebas de armas nucleares, e incluso suspende indefinidamente toda discusión formal sobre su propiedad.

La Península Antártica, la cual se expande hacia el norte como un dedo hacia el Cabo de Hornos, es la porción más al norte y consecuentemente más temperada del continente. Nueve países tienen estaciones de investigación en la Península Antártica y en sus islas periféricas, y la mayoría de las visitas turísticas se enfocan en esta área.

Geológica y biológicamente, la Península Antártica está estrechamente unida con el extremo continental del sur de Chile. América del Sur y Antártica fueron vecinas del antiguo continente Gondwana, hasta hace unos 27 millones de años, cuando la formación del Estrecho de Drake definitivamente separó los dos continentes. Los fósiles de plantas antárticas del período Plioceno indican la presencia de un ecosistema templado similar al del sur de la Patagonia.

Lobo Fino Antártico rubio - Antártica - Olivia Blank Hoy, el 91% de las reservas de agua dulce del mundo están contenidas en las masas de hielo de la Antártica, el cual promedia unos 6500 pies de profundidad y en algunos los lugares llega más allá de los 13,000 pies. Fluyendo desde el centro del continente hacia sus bordes, el hielo forma grandes capas a lo largo de millas de distancia hacia dentro del océano circundante. Los cruceros pasan a lo largo de los borde exteriores de estas capas e invitan a los visitantes a admirar el espectáculo que ofrecen los inmensos pedazos de hielo al desgarrarse de las paredes congeladas que emergen a más de 150-pies sobre el nivel del agua.

Aunque la flora terrestre de la Antártica se limita a las numerosas especies de liqüeñes, musgos, y hongos, esta falta de diversidad floral es contrastada por un ecosistema marino antártico de gran productividad y características únicas. La producción anual de plancton en estas aguas promedia entre 200 y 600 millones de toneladas; de este inmenso recurso dependen casi todas las especies de la fauna marina. Las ballenas azules - una docena de ballenas migratorias visitan la Antártica--se alimentan de plancton en cantidades insondables-, además existen seis especies de focas, unos 100 millones de pingüinos que pertenecen a siete especies diferentes, y 30 especies de pájaros migratorios que se alimentan de pescado fresco, los cuales a la vez se alimentan de plancton.

Pingüino Papúa - Antartica - Olivia Blank Investigaciones indican que el plancton ha disminuido en los recientes años, y en 1991 se informó que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártica había alcanzado unos 13 millones de kilómetros cuadrados. Aunque esté protegido por tratados internacionales, el continente del sur está demostrando ser el más frágil de todos.

Base Chile Gabriel González Videla - Antartica - Olvia Blank Hoy en la Antártica, una variedad creciente de servicios turísticos permiten a los aventureros modernos seguir los pasos de grandes exploradores como Cook y Shackleton, Amundson y Scott. Los cruceros marítimos y los vuelos escénicos que parten de Punta Arenas continúan siendo los medios más comunes para visitar la Antártica, sin embargo los viajes de alpinismo, las visitas con estadías a bases de investigación chilenas y el poblado civil en Villa Las Estrellas, el más austral del mundo, han aumentando su número. El continente helado - el más pristino y menos entendido de todos--nunca ha estado más cerca y al alcance del viajero.



Última actualización: 4 de abril de 2006

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